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La Energía Solar Fotovoltaica es una fuente de energía renovable que transforma la radiación solar en electricidad mediante las “células fotovoltaicas”, gracias al fenómeno físico conocido como “efecto fotoeléctrico”.

 

Un panel fotovoltaico está formado por células fotovoltaicas montadas en serie y en paralelo para producir una cantidad de electricidad determinada. Cuando necesitamos una potencia eléctrica elevada que no se puede obtener con un único panel fotovoltaico, se recurre a la conexión en paralelo de grupos de paneles fotovoltaicos. Estos paneles admiten tanto radiación directa como difusa, pudiendo generar energía eléctrica incluso en días nublados y la cantidad de electricidad que un panel fotovoltaico es capaz de producir dependerá de la cantidad de horas de sol equivalentes en el lugar en que esté emplazado y de la propia potencia y eficiencia del panel.

 

En función de cómo se encuentra conectado un panel o planta fotovoltaica, estas pueden ser:

 

  1. Autónomas: producen electricidad sin conexión con la red eléctrica, dotando de electricidad al lugar o dispositivo en el que están ubicadas. Sus apliaciones son la electrificación de viviendas aisladas, bombeos, sistemas de señalización vial, sistemas de comunicaciones, sistemas agroganaderos, pequeños aparatos como calculadoras, etc.
  2. Conectadas a red: inyectan energía eléctrica en la red eléctrica general. Se encuentran como grandes instalaciones sobre suelo llamadas “huertos solares” o integradas en cubiertas de naves industriales, comerciales o sobre viviendas residenciales.

 

La energía fotovoltaica presenta beneficios medioambientales, ya que utiliza una fuente limpia e inagotable como es el sol y en su funcionamiento no genera emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Otras ventajas de este tipo de energía es que requiere poco mantenimiento y su instalación es sencilla, además de tener una larga vida útil. Sin embargo, hay que tener en cuenta que necesitan una gran superficie por unidad de potencia y que sus costes de inversión son relativamente elevados, aunque cada vez son menores. Igualmente, ofrecen una producción intermitente, lo que dificulta gestionar su oferta de energía a la red general de suministro. La intermitencia puede resolverse si se adoptan las medidas adecuadas, como la combinación con sistemas de almacenamiento y el desarrollo de redes inteligentes.